En 1561, la corriente colonizadora venida desde Chile, con el Capitán Pedro del Castillo a la cabeza, fundó una ciudad con el nombre original de “Mendoza, Nuevo valle de Rioja”, con una traza mínima de 5 por 5 manzanas y una plaza (la actual Pedro del Castillo, en el área fundacional). Para proveerse de agua en una zona semi desértica como es Mendoza, con un promedio de 220 mm de lluvias anuales, se volvió indispensable hacer uso de las acequias indígenas preexistentes no sólo para consumo humano, sino también para regar huertas y chacras, de las cuales se proveían de verduras y frutas.
Prontamente la joven ciudad definió su carácter agrícola y comercial, lo que le permitió sobrevivir lejos de los centros de civilización. Hacia 1575, y sobre un total de 260 ciudades americanas, Mendoza ocupaba el modesto lugar № 132.
Pudo sobrevivir, en tiempos que muchas otras ciudades iberoamericanas desaparecieron, gracias el hecho fortuito de ser el paso obligado en la importante ruta comercial y de tráfico de esclavos entre la ciudad de Buenos Aires con Santiago de Chile y Lima, la capital del Virreinato del Perú. A pesar de ello, tuvo fama de “tierra pobre y aislada” y nada hacía presuponer la importancia geopolítica que llegaría a tener en el presente, al ser la cuarta aglomeración argentina.
Fuente: https://ciudaddemendoza.gob.ar/
👉 Unirme al canal

