El encuentro misionero de la Arquidiócesis Mercedes-Luján este año tendrá como sede la parroquia Santos Arcángeles de Chacabuco. Entre el martes 28 de julio y el sábado 1° de agosto, obispos, sacerdotes y diáconos de Mercedes-Luján estarán en Chacabuco visitando casas, escuchando a los vecinos y administrando sacramentos.
El padre Raúl Moretto, párroco de Santos Arcángeles, junto al diácono Mario Segura, Delegado Espiscopal para la Arquidiócesis, y el padre Agustín Báez, vicario de la parroquia San Isidro Labrador, ofrecieron detalles de esta acción misionera.
«Los sacerdotes vamos a estar recorriendo distintos barrios. El de la parroquia, el barrio los Pioneros, el barrio de la capilla San Francisco y también la localidad de Cucha Cucha. Vamos a visitar casa por casa, también vamos a ir a los hogares, vamos a tener un tiempo para el hogar San José, para el hogar La Filomena, para el hogar Ana, y si hay algún otro hogar también. Vamos a visitar a los enfermos, que son una prioridad en la comunidad. Nosotros estamos llevando más de 100 comuniones por semana a todos los hogares. Y también va a haber misas, el miércoles y jueves de esa semana en los tres lugares: acá en la parroquia, en la capilla San Francisco de Asís, que está en calle Fajes 35, y en la capilla de Cucha a Cucha. Acá quiero agradecer a los hermanos sacerdotes de la ciudad porque ellos, generosamente, y en un gesto de unidad, suspenden las misas en sus parroquias para que se centren acá. El día viernes 31, a las 19:00, estaremos haciendo la clausura de la misión, con la misa aquí en Santos Arcángeles y vamos a inaugurar la Gruta de la Virgen de Lourdes, que bendecirá el Obispo. Y el día sábado 1° un grupo de sacerdotes administrarán los sacramentos, como bautismos, o alguna confirmación que haga falta», explicó el padre Moretto.
En tanto, el diácono Mario Segura explicó: “La idea de que vengan los diáconos, los sacerdotes y los obispos a hacer la misión en conjunto tiene como objeto fundamental reafirmar la tarea para la cual hemos sido llamados todos los bautizados, especialmente los consagrados: anunciar el Evangelio, contarle al mundo cuánto nos ama Dios. Por eso vamos a visitar casa por casa, para charlar, para escuchar a la gente, ver qué mirada tiene, qué expectativas tiene, qué dudas tiene”. “En un momento de charla uno no puede abarcar todos los conflictos, todos los dolores, todas las ilusiones, pero por lo menos se puede abrir canales de diálogo, y la intención de la misión es que sea como un disparador, para que después la gente misma de la parroquia continúe con la labor cotidiana que todas las parroquias hacen”, comenta el diácono.
Por su parte, el padre Agustín Baéz agregó: “Coincidiendo con Mario, todos los bautizados somos misioneros por nuestro mismo bautismo. La iglesia es misionera por naturaleza, y en la vocación particular sacerdotal o diaconal, que es un poco la particularidad de esta Misión del Clero, es una renovación para la vocación también. En el tiempo de seminario, que lo tengo fresco porque hace poco que fui ordenado, las misiones son momentos y experiencias muy importantes en lo formativo, porque Dios se sirve de personas concretas que uno se encuentra en la misión para ir formando el corazón y también la fe propia. Uno comparte la fe que tiene, anuncia a ese Jesús con el cual uno se encontró, y al mismo tiempo recibe muchas cosas de aquellos que -aparentemente o en un primer momento- serían los misionados, pero que finalmente te misionan. Eso es muy enriquecedor para nosotros, los consagrados, pero también para todos los bautizados. La misión ayuda también a renovar en el Espíritu Santo a todos los que participan, especialmente los sacerdotes y los diáconos».
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