Junín: Taxistas se movilizaron al Municipio para pedir igualdad de condiciones con Uber

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La mañana del viernes no fue una más para el tránsito en el centro de Junín. El sonido de las bocinas y una larga fila de unidades identificadas marcaron el pulso de una jornada de protesta que se venía gestando desde hace semanas.

Cerca de las diez de la mañana, la Asociación de Taxistas Unidos de Junín (ATUJ) inició una movilización que partió desde la intersección de avenida Circunvalación y Mitre, recorriendo las calles principales de la ciudad hasta desembocar frente al Palacio Municipal, en plena plaza 25 de Mayo.

El objetivo de la marcha fue visibilizar un malestar por el impacto del desembarco de las plataformas digitales de transporte a la ciudad, con Uber a la cabeza, y la falta de un marco regulatorio que equilibre la balanza entre el servicio tradicional y las nuevas aplicaciones.

Mientras los vehículos permanecían estacionados frente a la Municipalidad, una comitiva de tres dirigentes de la asociación ingresó al recinto para mantener un encuentro con los presidentes de los bloques de concejales, entre ellos Javier Prandi, con la intención de acelerar el tratamiento de un proyecto de ordenanza presentado recientemente por el sector.

El eje del conflicto

El reclamo no es el rechazo tecnológico per se, sino lo que los taxistas definen como una «desventaja competitiva absoluta». Daniel Giapor, primer vocal titular y encargado de la comunicación de ATUJ, fue el encargado de ponerle voz a un reclamo que trasciende lo meramente gremial. En diálogo con Democracia, Giapor explicó que la movilización se realizó para «apurar» los tiempos legislativos.

«Nosotros buscamos igualdad de condiciones. Yo quiero que al conductor de Uber le pidan la libreta sanitaria como me la piden a mí, que le exijan el carnet de conducir profesional con antecedentes penales y la desinfección periódica de la unidad. Hoy, nosotros estamos yendo a una guerra con un palo de escoba mientras la competencia tiene todas las facilidades. Si el marco legal es el mismo para todos, que gane el mejor, pero con las mismas reglas», sentenció el dirigente.

Desde ATUJ expusieron que «si el Municipio no tiene la capacidad de controlar a las aplicaciones, al menos debe aliviar la carga burocrática y económica que pesa sobre el taxi». «Si no van a regular al Uber, entonces deroguemos las ordenanzas que nos obligan a nosotros a pagar desinfecciones y trámites de salud que hoy resultan anacrónicos si el de al lado trabaja sin nada», explicó Giapor, subrayando que cambiar una ordenanza requiere voluntad política y trabajo en el recinto.

Uno de los puntos más sensibles que plantean desde la asociación es la seguridad del pasajero y la procedencia de los conductores. En un mercado desregulado, Junín ha comenzado a recibir choferes de ciudades vecinas como Rojas o Chacabuco, según explicó Giapor, quienes aprovechan sus viajes a la ciudad (ya sea por trámites o traslados médicos a centros de alta complejidad) para activar la aplicación y realizar viajes locales antes de emprender el regreso.

«Si vos contratás a alguien para que lleve a tu hijo a la escuela, hoy sabés que siempre va a ir Daniel o el chofer de confianza de la parada. En una plataforma, hoy va Juan, mañana Carlos y pasado no sabés quién es. No hay trazabilidad ni cara visible ante un reclamo o un imprevisto», advirtió Giapor. Para los taxistas, la confianza del vecino de barrio es su principal activo, pero reconocen que el factor económico está quebrando incluso esos lazos históricos.

Patrimonio en juego
Otro foco de conflicto es el valor de mercado de las licencias. Junín cuenta hoy con 113 licencias de taxis, las cuales fueron vendidas en su momento por la propia Municipalidad. Para muchos titulares, esa licencia representa el ahorro de toda una vida y el capital de su jubilación.

«Yo invertí en mi parada. Si hoy te quiero vender mi lugar en 10 millones de pesos, por dar un ejemplo, no vale nada porque cualquiera se baja una aplicación y trabaja gratis sin haber puesto un peso al Municipio. Ese capital se licuó, se perdió», lamentó el vocero de ATUJ. Este malestar patrimonial es lo que mantiene a los propietarios en un estado de alerta permanente, sintiendo que el Estado local, que en su momento les cobró por el derecho a trabajar, hoy les «suelta la mano» frente a la llegada de multinacionales.

El factor bolsillo
A pesar de la disputa puntual con Uber, los taxistas son conscientes de que el enemigo mayor es el contexto macroeconómico. Giapor no esquivó la realidad del bolsillo de los juninenses: «El país está detonado. Al no haber plata, la gente elige lo más barato o simplemente no viaja. Fijate que los colectivos locales, que están subsidiados, viajan vacíos. No es solo un problema del taxi, es un problema de consumo generalizado».

Las promociones y rebajas en los primeros viajes es vista por los taxistas como una técnica de «dumping» para limpiar la competencia. Sin embargo, advierten que una vez que el mercado esté captado, los precios se dispararán, tal como ocurrió recientemente en ciudades turísticas como Mar del Plata, donde durante la noche la tarifa de la aplicación superaba con creces a la del taxi tradicional.primeros viajes es vista por los taxistas como una técnica de «dumping» para limpiar la competencia. Sin embargo, advierten que una vez que el mercado esté captado, los precios se dispararán, tal como ocurrió recientemente en ciudades turísticas como Mar del Plata, donde durante la noche la tarifa de la aplicación superaba con creces a la del taxi tradicional.

Fuente: https://www.diariodemocracia.com/

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