Camuzzi cierra sus oficinas en la Provincia y pasa a la virtualidad total

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La distribuidora de gas natural Camuzzi inició un plan para cerrar definitivamente sus centros de atención al público en gran parte de la Provincia de Buenos Aires. Esta medida, que comenzó a ejecutarse en las últimas semanas y sorprendió a los usuarios bonaerenses, marca el final histórico de los clásicos trámites presenciales para dar paso a un ecosistema de servicios exclusivamente digital.

La empresa formalizó la solicitud ante el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) para bajar las persianas de sus sedes comerciales físicas. El argumento central del directorio corporativo radica en los datos de consumo: sostienen que actualmente el 98% de las gestiones se canalizan de manera online, una tendencia adoptada durante la pandemia y que para la compañía hoy resulta completamente irreversible.

Las primeras ciudades afectadas
Lejos de ser una especulación de redes sociales, el cierre masivo es un proceso en plena ejecución. Las dependencias ubicadas en Coronel Vidal (partido de Mar Chiquita) y General Lavalle son las primeras en sufrir este ajuste operativo, lo que ha despertado la preocupación inmediata de los vecinos y autoridades locales. A su vez, en localidades clave del centro de la provincia, como Olavarría, Tandil y Azul, la empresa ya había comenzado a ofrecer en venta y desmantelar sus históricos edificios céntricos a principios de este mismo año.

Uno de los puntos de mayor tensión en este esquema es el futuro de la atención en las localidades más pobladas de la costa atlántica. La sede principal de Mar del Plata, ubicada sobre la calle Chile, también está expresamente incluida en el plan de cierre, afectando de forma directa a miles de marplatenses que diariamente y por décadas acudieron allí para resolver facturaciones, problemas con los medidores o reclamos técnicos presenciales.

Ante el drástico pedido de la empresa distribuidora, el Enargas rechazó el cierre total e inmediato por considerarlo sumamente inviable y perjudicial para los usuarios de gas. Para evitar el colapso del sistema de quejas, el organismo nacional delineó una contrapropuesta: habilitó un cese paulatino de las actividades presenciales estructurado en un plazo de ocho meses, exigiendo una transición ordenada que permita instruir a los clientes en el uso de canales remotos.

En paralelo, el Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas Natural (Stigas) sigue el proceso con extrema cautela. Si bien desde la compañía aseguran con firmeza que la reestructuración física no implica ningún tipo de pérdida de fuentes de trabajo, el gremio monitorea milimétricamente dónde y bajo qué modalidades serán reubicados los empleados de las áreas comerciales, temiendo sobrecargas en las cuadrillas de calle o derivaciones forzosas al teletrabajo.

Fuente: https://www.infozona.com.ar/

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