Pandanés cerró sus 25 sucursales y despidió a 150 trabajadores

La cadena de panaderías Pandanés cerró el viernes 2 sus 25 sucursales y dejó sin empleo a unos 150 trabajadores, en el marco de una crisis financiera que la llevó a solicitar su propia quiebra. El colapso de Pandanés se enmarca en una crisis crítica que atraviesa el sector panadero a nivel nacional. Según la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional cayeron entre un 50% y un 60%, mientras que la demanda de facturas y productos de pastelería se desplomó un 80%.

Los empleados se enteraron de la decisión a las 3:56 de la madrugada mediante un mensaje de WhatsApp que les indicaba que no debían presentarse a trabajar. Al llegar a los locales, muchos encontraron las puertas cerradas y las cerraduras cambiadas, sin poder ingresar para retirar sus pertenencias personales.

El mensaje que recibieron los trabajadores fue explícito sobre la magnitud de la crisis: «La situación llegó a un punto en el que la empresa se quedó sin los fondos necesarios para continuar funcionando y para afrontar las obligaciones que tiene por delante. Nuestra intención siempre fue mantener Pandanés y preservar las fuentes de trabajo. Hasta último momento seguimos buscando una salida, pero lamentablemente no encontramos una solución viable». La empresa confirmó además que «a partir de hoy, 2 de octubre, no deberán presentarse a trabajar».

Pandanés había ingresado en concurso preventivo a fines de 2025, cuando declaró activos por $2.206,6 millones y un pasivo de $1.218,9 millones. La firma había fijado el 15 de octubre de 2025 como fecha de inicio de cesación de pagos, cuando fue rechazado un cheque diferido por $3,85 millones. En su presentación judicial, la empresa atribuyó la crisis a «la incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos», que ocasionaron «una caída abrupta y persistente del consumo, que supera el 50% del volumen histórico».

Días antes del cierre definitivo, la empresa ya había bajado las persianas de dos sucursales: una en avenida San Martín, en Villa Crespo, y otra en la calle Sanabria, en Villa Devoto. En ese momento, los trabajadores fueron informados de que la decisión se debía a que «el alquiler era muy caro y no podían renovarlo». Sin embargo, el viernes la medida se extendió a toda la red comercial.

Fuente: https://www.infogremiales.com.ar/

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