El riesgo país se disparó y cayeron los bonos

El riesgo país volvió a dispararse este lunes y llegó a rozar los 640 puntos básicos, su nivel más alto desde diciembre de 2025, en una rueda marcada por nuevas caídas de los bonos argentinos. El indicador, que apenas el 11 de septiembre se ubicaba en 485 puntos, escaló 150 unidades en poco más de dos semanas. La suba vuelve a alejar al Gobierno de uno de sus principales objetivos financieros: recuperar el acceso al crédito internacional a tasas compatibles con la capacidad de pago del país.

La escalada responde a una combinación de factores externos y locales. El fuerte aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense encareció el financiamiento para los países emergentes, pero sobre la Argentina se agregó un cóctel propio: menores compras de reservas, caída de la actividad, dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de 2027 y una creciente incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales.

El componente electoral comenzó a ganar peso incluso después del viaje de Luis Caputo a Nueva York. El ministro se reunió con más de 30 banqueros en JP Morgan e intentó transmitir confianza sobre la continuidad del programa económico y las posibilidades de reelección de Javier Milei. Sin embargo, durante los días siguientes el riesgo país atravesó los 600 puntos y continuó escalando. Según distintas fuentes financieras que participaron de reuniones y conversaciones en Wall Street, los inversores comenzaron a exigir una cobertura mayor frente al escenario político de 2027.

La preocupación puede observarse en la curva de bonos. Un relevamiento de Eco Go mostró que la tasa forward del tramo AO27-AO28, calculada a valores MEP, pasó de un piso cercano al 11,5 por ciento durante la segunda quincena de julio hasta alcanzar 18,9 a fines de septiembre. El salto refleja el aumento del rendimiento exigido por el mercado precisamente sobre instrumentos cuyo horizonte atraviesa el próximo proceso electoral.

El fenómeno también fue detectado por Fundación Capital. Entre el 25 de agosto y el 25 de septiembre, la consultora calculó que el riesgo implícito para el período posterior a las elecciones pasó de 1.015 a 1.264 puntos básicos, una suba de 249 puntos. De esta manera, una parte creciente del deterioro de los bonos comienza a concentrarse después de 2027, aunque esa lectura convive con factores económicos y financieros que ya afectan actualmente a los títulos.

Uno de ellos son las reservas. Fundación Capital señaló que las reservas netas del Banco Central superan actualmente los 12.000 millones de dólares, pero al descontar los desembolsos del Fondo Monetario Internacional resultan negativas en aproximadamente 3.000 millones. Entre abril y julio, cuando el Banco Central compraba en promedio más de 2.200 millones de dólares mensuales, el riesgo país había retrocedido unos 200 puntos. Desde agosto, con adquisiciones inferiores a 1.000 millones mensuales, recuperó aproximadamente esos 200 puntos.

A esa fragilidad se agregó el deterioro de la actividad. El Estimador Mensual de Actividad Económica mostró en julio una caída de 2,9 por ciento mensual y 1,4 interanual. Para encontrar un registro mensual peor, excluyendo la pandemia, hay que remontarse a finales de 2019. El resultado elevó las posibilidades de una recesión técnica durante el tercer trimestre y abrió otra preocupación entre los inversores: una economía que no crece también limita la recaudación necesaria para sostener el resultado fiscal.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/

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