Así se pronunció la flamante rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, Adriana García, quien, junto a la vicerrectora Ana María Sisti, conducirá los destinos de la comunidad académica hasta el 2030.
En su discurso de asunción, fuertemente arraigado en la dimensión histórica de la institución, expuso las líneas principales de una gestión que enfocará sus esfuerzos hacia la innovación académica, el bienestar estudiantil, la modernización digital y la vinculación territorial.
La Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) inició una nueva etapa institucional con la asunción de la primera fórmula integrada por dos mujeres: la rectora Adriana García y la vicerrectora Ana María Sisti. Este hito marca además el período de vigencia ininterrumpida de la institucionalidad democrática más largo en los 87 años de historia de la casa de estudios. Ante un auditorio colmado de asistentes, en la sala Roja de la Nave UNCUYO, las flamantes autoridades fueron designadas y tomaron posesión de sus cargos al frente del Rectorado los próximos cuatro años (2026-2030).
En su primer discurso a la comunidad, la Rectora ofreció una magistral clase de historia en la que destacó que la realidad universitaria debe ser aprehendida como una construcción histórica de actores individuales y colectivos donde las personas y la sociedad que la sustenta son indispensables, bajo un principio de tensión constante entre la continuidad y el cambio. También, que la universidad pública, gratuita, inclusiva y de calidad representa un orgullo nacional y la expresión de un proyecto político, económico, social y cultural de un modelo de país, y que esta identidad singular se sostiene fuertemente desde 1983 al conjugar la herencia de la Reforma de 1918 (autonomía y cogobierno) con la de la gratuidad de los estudios instituidos originalmente en 1949. «La historia de la universidad es una historia de tiempos largos, de grandes resistencias, pero a la larga y en definitiva de transformación, de cambio», reflexionó al respecto.
Tras ofrecer otros guiños temporales fundamentales del devenir universitario, García desembarcó en el momento presente que atraviesa la educación superior. Dijo que se enfrenta un contexto adverso donde vuelven a circular mitos en torno al sistema universitario público, cuyo objetivo principal es la reducción de un presupuesto considerado demasiado oneroso por una mirada meramente economicista. Advirtió que esto se traduce en un deterioro profundo y sostenido del sistema científico argentino que exhibe signos de vaciamiento en todas sus dimensiones: presupuesto, salarios, empleo, infraestructura y proyectos estratégicos desde diciembre de 2023. «La pelea en defensa de la educación pública y la ciencia pública es una lucha por el sentido que en estos años nos permitió conquistar la afirmación de este derecho en el marco de una república libre y soberana», enfatizó al respecto.
Partiendo de considerar la universidad como un actor central en el desarrollo provincial, García destacó el hecho de recuperar su voz en las grandes discusiones estratégicas e impulsar fuertemente la transferencia tecnológica, la vinculación con el sector productivo, buscando traducir estas acciones de investigación en las aulas y laboratorios en empleo y riqueza para Mendoza. Al respecto, señaló como primordial «facilitar la transferencia de conocimiento para la promoción de la innovación e impedir la fuga de cerebros de lo contrario puede comprometerse nuestra soberanía en la sociedad del conocimiento y se agravaría nuestra dependencia», asumiendo el compromiso de proyectar este aporte más allá de las fronteras mediante una política universitaria activa de cooperación regional e integración latinoamericana y caribeña.
Como autoridad de una institución de excelencia en la región, la Rectora puso especial énfasis en la educación digital como una acción estratégica. «Digitalizar no es solo sumar pantallas. Nos interesa una formación integral que preserve la solidez conceptual, el rigor académico, la autonomía intelectual y la responsabilidad ética», advirtió. Para viabilizar este horizonte, señaló que la formación docente continua en competencias digitales y alfabetización en Inteligencia Artificial constituye el pilar fundamental. Al mismo tiempo, rechazó la visión apocalíptica y hasta oportunista de que la universidad tradicional tiende a desaparecer, reafirmándola como un lugar de convivencia física y espacial, de escucha y aprendizaje de diálogo indispensable para el proceso de humanización frente a la miseria económica y cultural.
Hacia el final de su discurso, García subrayó que la consolidación de una comunidad inclusiva y plural exige incorporar la perspectiva de género y el activismo de las mujeres como una fuerza viva que ha transformado y sigue transformando la vida institucional, promoviendo el principio de igualdad como estructurante de una institución más justa. Como reflexión final retomó el poema La terquedad de los sueños, de Hugo Freire. «Es la tarea artesanal, a veces silenciosa y otras veces desesperante, de persistir cuando el cuerpo pide cama y la cabeza pide rendirse. Es esa convicción inquebrantable la que nos mueve. Es la fe. Para quienes creemos, es un combustible sagrado, la confianza en un propósito que nos trasciende y nos da paz. Y para quienes no comparten esa fe, es una fuerza interna igual de poderosa: esa integridad propia, esa voluntad de hacer lo que está bien y de caminar con la frente alta, sabiendo que el esfuerzo, tarde o temprano, termina encontrando su cauce».
Fuente: https://www.uncuyo.edu.ar/prensa/
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