En el día de hoy se conmemora en todo el mundo el Día de la Educación Ambiental, una jornada dedicada a sensibilizar y generar conciencia sobre la crisis climática. Especialistas consultados por Rosario/12 coinciden en afirmar que la respuesta no pasa sólo por responder a la emergencia sino por una transformación profunda en la manera de pensar, enseñar y gestionar el ambiente.
Aunque la crisis ambiental logró instalarse progresivamente en las agendas mundiales, para Claudia Costinovsky, coordinadora del Área de Educación Socioambiental del Taller Ecologista, “el principio de poner freno al aumento de emisiones de gases de efecto invernadero lejos estuvo de tener como correlato un compromiso a la altura de la gravedad de la situación global”. Por el contrario, afirma que “la prevalencia de la mirada economicista en la que los desastres se ponderan en términos de pérdidas de millones de dólares y el riesgo climático se proyecta como riesgo de reducción de ganancias, señala lo lejos que los grandes poderes están de pensar lo ambiental en clave de derechos humanos y de derechos de la naturaleza”.
En 2025 el Foro Económico Mundial puso a los temas ambientales entre las diez principales preocupación. Hace unos días, en el último encuentro en Davos, la perspectiva cambió, perdió espacio. Esto, para Costinovsky, derivará en “desfinanciamiento a programas de mitigación y adaptación al cambio climático y a proyectos de protección ambiental en general”.
Para Graciela Klekailo, directora del Observatorio Ambiental de la UNR, tal corrimiento es motivo de preocupación porque dicha subestimación provocará, dijo, la reducción de fondos: “Correr la mirada del ambiente como uno de los principales temas a tener en cuenta es realmente un error. Y es un error incluso si nos corremos de la mirada ambiental solamente y pensamos, por ejemplo, en los sistemas productivos”.
Desde el Estado provincial, la flamante Secretaría de Cambio Climático Veronica Irizar, reconoce el escenario de amenazas entre las que predominan incendios, lluvias intensas, sequías, olas de calor y enfermedades asociadas y pone el acento en la necesidad de combinar mitigación y adaptación. En ese sentido, destacó la elaboración y aprobación del Plan Provincial de Respuesta al Cambio Climático, que será presentado oficialmente en marzo (ver aparte) y buscará ordenar acciones transversales y fortalecer capacidades estatales para enfrentar eventos extremos.
Para la funcionaria provincial conviven dos enfoques: “uno que tiene que ver con revertir las causas del cambio climático y trabajar en disminuir la emisión de gases, y otro con la adaptación a este cambio”. Y en ese sentido dijo: “es el desafío de reconocer que el clima está cambiando y que el Estado tiene que motorizar la generación de nuevas capacidades para que pueda enfrentarse a estas condiciones”.
En ese sentido Klekailo, quien también es Doctora en Ciencias Agrarias, opinó que todavía se escucha hablar de la dicotomía entre ambiente y producción: “Y esa es una falsa dicotomía porque los sistemas productivos dependen de un ambiente sano para poder funcionar. Entonces, incluso si lo pensamos en términos estrictamente productivos y económicos, necesitamos ocuparnos del ambiente para poder tener sistemas productivos eficientes”.
Desde la academia, la directora del Observatorio Ambiental de la UNR advierte que eventos como los que se vienen registrando en la Patagonia son una consecuencia del cambio climático y genera un escenario “que hace que sea posible que estos incendios se vuelvan cada vez más grandes e incontrolables”, informó.
Con un tono más crítico, desde la organización Taller Ecologista señalan que los incendios y los eventos extremos no pueden leerse de manera aislada sino como parte de un modelo productivo que degrada los ecosistemas, flexibiliza controles y prioriza la rentabilidad por sobre la salud ambiental y social.
“Tragedias como los incendios de hecho ya se vienen produciendo en los humedales del Delta del Paraná, así como hemos tenido eventos extremos, tales como la bajante del río. Son realidades ya presentes, para las que hacen falta medidas adecuadas de adaptación, sin dejar de enfatizar acciones para mitigar el cambio climático”, sumó Mirko Moskat coordinador del área Basura Cero de Taller Ecologista. Y, en relación a lo que ocurre en la región, destacó: “Lamentablemente no vemos una política seria ni del gobierno provincial ni del local en esta materia. Las acciones suelen asemejarse a parches que intentan abordar alguna manifestación del problema, sin llegar nunca a abordarlo en sus raíces”.
Irizar subrayó el compromiso del gobierno provincial de trabajar en la reducción de la emisión de gases “a pesar que participamos en el 8 porciento de la emisión que tiene Argentina”. Y dijo que la gestión busca “revertir y minimizar la emisión de esos gases de efecto invernadero porque es lo que está generando el cambio climático”.
Educación ambiental
La educación ambiental aparece como un punto de acuerdo entre las cuatro miradas, aunque con matices significativos. Desde la Universidad se la plantea como una herramienta clave para la prevención. “Uno de los principales desafíos que tenemos es lograr la implementación de la educación ambiental integral, hay mucho camino recorrido pero queda mucho”, expresó Klekailo.
La académica celebró la concreción, el año pasado, de un foro de educación ambiental que reunió a actores de múltiples procedencias e incluyó al Ministerio de Ambiente de Santa Fe, la Universidad Nacional del Litoral y la UNR, entre otros. “Espacios como esos son sumamente necesarios para repensar juntos qué es la educación ambiental integral, cómo aplicarla en todo el territorio provincial, cómo lograr que sea integral -que es uno de los mayores desafíos que tenemos-, y cómo hacer que esto se relacione con la población en general y su conocimiento de los eventos climáticos extremos”.
El Taller Ecologista coincide en la centralidad de la educación pero subraya su dimensión política. Para Claudia Costinovsky, coordinadora de dicha área, “la Ley de Educación Ambiental Integral tiene hoy bastante más presencia en las escuelas y, en tanto marco normativo, contribuyó a legitimar y expandir acciones que ya se venían llevando a cabo en no pocos proyectos institucionales”.
Más allá de este progresivo incremento del interés y el involucramiento del colectivo profesional docente, para la referente de la ONG, “en nuestra provincia hace falta una mayor intervención del Ministerio de Educación en la implementación de la Ley a través de un programa integral de formación docente -como la Estrategia Jurisdiccional prevista en la normativa nacional-, en articulación interministerial con el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático que provee instancias formativas efectivas dirigidas a distintos destinatarios”.
Desde la gestión provincial, en cambio, el énfasis está puesto en la implementación de herramientas existentes, como la Ley Yolanda, la capacitación de agentes públicos y el trabajo con el sistema educativo para generar cambios culturales a largo plazo. “Hay más de veintiséis mil agentes provinciales que ya se han capacitado, y hay un trabajo muy focalizado con el Ministerio de Educación”, contó Irizar quien remarcó el trabajo docente que logra, aseguró, “ese impacto inicial en los chicos de primaria y de secundaria que generan cambios culturales profundos”.
Para la funcionaria provincial el foco del impacto del cambio climático se manifiesta en las localidades y el tema de los residuos es uno de los más importantes: “Hacemos hincapié en este tema puntual y se trabaja en la Ley Yolanda con municipios y comunas; tenemos más de ciento veinte localidades que ya hicieron la capacitación porque nos parece muy importante que los agentes municipales tengan estas herramientas de capacitación ambiental”.
Mirko Moskat, especialista en temas de residuos, dijo que uno de los principales desafíos que enfrenta Santa Fe es, justamente, “desarrollar una política seria de gestión de residuos en línea con la Ley Basura Cero que hasta ahora fue letra muerta para los gobiernos”, contó a este medio al tiempo que profundizó: “Los municipios necesitan orientación, herramientas técnicas y financiamiento. La política provincial debería incluir no sólo aspectos de gestión de residuos, sino también estrategias de prevención, focalizadas en reducir la producción y consumo de plásticos de un solo uso”.
“Si bien la condición actual del ambiente no fue provocada por actitudes individuales, y de ninguna manera podría ser resuelta sólo a través de ellas, entendemos que cada gesto de cuidado ambiental es político, en la medida en que medie la reflexión, la intencionalidad de resistencia de cara a las coordenadas del extractivismo, el productivismo y el consumismo”, aportó la coordinadora del Área de Educación Socioambiental del Taller Ecologista para quien revisar la gestión de residuos domiciliarios y promover consumos de cercanía “pueden constituirse en oportunidades de construcción de red comunitaria, en la escala local” Y cerró: “La inacción nunca es una opción”.
La universidad pública tiene uno de los desafíos más grandes: formar profesionales que le hagan frente a una crisis climática nunca antes vista. “Tenemos el desafío enorme de lograr una formación en educación ambiental integral en todos los profesionales que egresen de las universidades públicas del país que puedan trabajar en las problemáticas ambientales que aquejan al país”, opinó la Directora del Observatorio Ambiental.
La universidad pública es clave en la producción de conocimiento científico y en la gestión ambiental. La investigación, indispensable para diseñar políticas frente al cambio climático, requiere financiamiento sostenido. En los últimos años, la UNR avanzó en una gestión ambiental integral, un proceso que necesita del apoyo del Estado para consolidarse y replicarse. “Solamente la investigación de calidad, que es la que generan las universidades nacionales, junto con los organismos de ciencia técnica como el Conicet, son los responsables de que esta información exista, sea válida, fundamentada y basada en conocimiento científico”, concluyó Klekailo.
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“Si lo pensamos en términos estrictamente productivos y económicos, necesitamos ocuparnos del ambiente para poder tener sistemas productivos eficientes”.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/
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