El jueves se conoció el proyecto de modernización laboral que el Ejecutivo nacional envió para su aprobación en sesiones extraordinarias del Congreso Nacional. Se espera que su tratamiento en comisiones comience el próximo jueves 18, aunque la hoja de ruta podría alterarse en tanto su ingreso por el Senado estaría vedado al incluir aspectos tributarios en su articulado.
El mismo día, la conducción de la CGT decidió convocar a una movilización a la Plaza de Mayo y en varios puntos del país que pronosticó como “contundente” y a la que ya se sumaron las dos CTA y organizaciones sociales, piqueteras, estudiantiles y de derechos humanos.
Apuro
El gobierno busca aprobar la norma en forma exprés e incluso aspira con lograrlo antes de fin de año. El Ejecutivo sabe que agarra a la CGT con la guardia baja. Es que la entidad acompañó más o menos formalmente el proceso de discusión del proyecto en el Consejo de Mayo, a través de Gerardo Martínez, su representante nominado con un decreto presidencial.
Además, la viabilidad de desenvolver una lucha a fondo, creen, se ve dificultada en medio de las Fiestas y el comienzo de las vacaciones de gran parte de los trabajadores registrados, aunque los antecedentes digan otra cosa: las dos jornadas de diciembre de 2017 que obligaron a Mauricio Macri a retirar la misma reforma laboral y marcaron el comienzo del fin de su gobierno. Y más atrás en el tiempo, la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre de 2001.
La determinación del Consejo Directivo cegetista de convocar a una movilización al centro del poder político se dio en forma unánime el jueves e incluso algunas voces sostienen la necesidad de avanzar en una medida más de fondo como podría ser un nuevo paro nacional.
Jorge Sola, uno de los flamantes cosecretarios generales, aclaró en conferencia de prensa que la CGT se opone “terminantemente a cada uno de los puntos que establece este proyecto de reforma laboral”. Además, resaltó que Gerardo Martínez había dejado asentado su rechazo durante las deliberaciones tal como consta en las actas de las reuniones.
Hasta ese momento, sin embargo, el único gesto de rechazo concreto que se conoció había sido el faltazo del líder de la UOCRA al último cónclave del Consejo con el propósito de despegarse de ese y los otros proyectos que emergieron de esa instancia.
Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/
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