Así lo expresa Mario Feroldi, ex combatiente de la ciudad de Chacabuco, y fundador del CECIM de La Plata, quien nos acercó información sobre la causa que tramita el Juzgado Federal de Río Grande referente a las torturas a las que fueron sometidos los soldados argentinos que combatieron en las Islas Malvina por parte de los jerarcas de la dictadura militar de aquella época.
«Para los milicos el estaqueamiento no era una tortura, sino que era un castigo que estaba dentro de sus reglamentos militares. Ahora, imaginate un soldado famélico de hambre, muerto de frío, que se duerme en la guardia, o que mata una oveja para comerla, ¿Encima lo vas a estaquear?», enfatiza este ex combatiente, quien añade: «En estos cuarenta y dos años han muerto torturadores de la dictadura que trasladaron a Malvinas sus métodos, por eso decimos que a esa guerra no fue el ejército de San Martín, sino el de Videla y Galtieri».
Entre el aporte que nos hizo Feroldi, está el link de descarga del libro“Tecnologías de impunidad. Cómo la dictadura intentó ocultar los crímenes cometidos durante la Guerra de Malvinas”, del abogado y docente investigador de la Universidad de La Plata, Jerónimo Guerrero Iraola, quien además aseso era al CECIM. A la obra se puede acceder en: https://bit.ly/3kP4Z7W
Las novedades
Por estos días se realizó una conferencia de prensa donde se brindó información respecto a la causa que investiga las torturas a soldados en Malvinas durante la guerra, que espera una definición de la Corte Suprema de Justicia desde diciembre de 2021. El secretario del Juzgado Federal de Río Grande, Juan Vicente, en diálogo con AIRE LIBRE FM dijo: “La Corte debe decidir si se trata o no de un delito de lesa humanidad”.
Vicente realizó una cronología de esta causa que inició en 2007, luego del furor que causó la película “Iluminados por el Fuego”, y que dio pie a las primeras denuncias que hablaban sobre un tema, hasta ese entonces, tabú. “Vamos por la vía de la información obtenida en 2015, donde hay nuevos datos que nos hacen presumir que son delitos de lesa humanidad. Las autoridades estaban al tanto, inclusive se dieron directivas para no tomar denuncias a los soldados que volvía, y la idea era mantenerlo en secreto y que no se hable del tema”, dijo Vicente, y agregó que “incluso hubo trabajos de inteligencia a agrupaciones de ex combatientes a ver cómo se organizaban y si hablaban del tema. Nosotros, el Juzgado, sospechamos que hubo un accionar estatal destinado a que esto sucediese y a encubrirlo. Por eso no podía ser prescrito”.
El Secretario del Juzgado Federal comentó que “lo que plantean las defensas es que, esto del 2015 no constituye ninguna novedad y no modifica”. “Apenas asume la doctora (Mariel) Borruto indaga a los cuatro primeros acusados, la Cámara de Apelaciones nos dio la razón en algunas cosas, pero en líneas generales confirma lo que dice la Jueza. En 2021 cuando íbamos a retomar las indagatorias, apareció el fallo de Casación, donde se dice que está todo prescrito, anuló los procesamientos”, recordó. Y continuó: “Desde ese momento, se encuentra en el Superior Tribunal de Justicia. La Corte no tiene que hacer el trabajo que hicimos en los más de 40 fascículos, ni los cientos de testimoniales. Solamente debe decir, si es o no un delito de lesa humanidad”. Por otro lado, señaló que “en octubre de 2022, la Procuración General de la Nación hizo un dictamen que la Corte debía declararse sobre este tema, y nos apoya en señalar que se trata de un delito de lesa humanidad. Ese es el eje, la cuestión a discutir en estos momentos. Si se pueden o no investigar los delitos. Seguimos agregando información, nuevos testimonios y nuevas denuncias, son 2000 fojas más a la causa, luego del 2021”.
La impunidad
Más allá de lo declarado por el funcionario judicial, en una entrevista publicada por Página 12 en 2021, Jerónimo Guerrero Iraola, asegura que “la impunidad en Malvinas se debe a las tecnologías diseñadas y desplegadas por las Fuerzas Armadas”.
“Las tecnologías de impunidad terminan de hacer sentido a partir de constatar todas las trabas que han emergido en el proceso de investigación judicial de las torturas cometidas por miembros de Fuerzas Armadas en perjuicio de los soldados conscriptos”, dice el autor del libro “Tecnologías de impunidad. Cómo la dictadura intentó ocultar los crímenes cometidos durante la Guerra de Malvinas”.
Consultado sobre cómo surge el término «tecnologías de impunidad», explica: “Es un concepto que viene a suturar una falta, porque entre los testimonios de los soldados, los documentos oficiales que dan cuenta de las torturas, el accionar estatal y los resultados judiciales, existe un hiato. Toda investigación sobreviene a una pregunta. El tema es que, con el trajín propio de una causa como aquella en la que se investigan las torturas y otras violaciones a los derechos humanos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas en perjuicio de los soldados conscriptos, es difícil detenerse a pensar. Tecnologías de impunidad resume eso. Es el pasaje del crimen de Estado, es decir, una estatalidad terrorista diseñando mecanismos de acción psicológica, dispositivos de inteligencia y contrainteligencia haciéndose cuerpo. En otras palabras: su dimensión somática. Hay un cuerpo, que puede ser el del soldado torturado o el soldado testigo, cuyo cuerpo pasa a estar atravesado por una técnica y una lógica. La técnica es, justamente, la maquinaria burocrática puesta al servicio de la impunidad. La lógica es el temor, el silencio impuesto, el “mejor no hablar de ciertas cosas”.
También Feroldi nos envió una réplica de una reciente publicación de este abogado, quien le respondió a la vicepresidenta, Victoria Villarruel, la que ha expresado su afinidad con los jerarcas militares que condujeron la guerra de 1982.

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