(VIDEO) Blair McMillan, madre de una familia canadiense, decidió junto a su esposo Morgan diseñar un plan para trasladar a la familia a los años 80’s para alejarse de la tecnología.
La idea surgió después de que Blair le preguntara a su hijo de 5 años si quería salir a jugar y el nene le respondiera que no, porque prefería quedarse jugando con la tableta.
Según dijo, ahora en su casa hay una televisión, pero que no tiene conexión al cable, y un equipo de música que no reproduce MP3, es decir, un casete de los de toda la vida y que comparte espacio con las cintas de vídeo VHS, mapas en vez de GPS: de Internet no quieren oír ni hablar y de e-mails, ni de lejos, que para eso están las cartas. Y para qué hablar de teléfono celular: el fijo y de disco ‘como Dios manda’.
Además, los chicos tienen a su disposición videojuegos, pero de los clásicos. Nada de Playstation, y si desean consultar un dato histórico o entretenerse, lo hacen a la antigua: recurren a los libros.
«Vamos a criar a nuestros hijos de la misma manera en que nos criaron a nosotros durante un año, sólo para ver qué pasa», explicó Blair sobre su experimento, que empezó en marzo de 2013.
Desde entonces, su mujer ya leyó 15 libros y sus hijos se entretuvieron durante kilómetros con el «veo veo» en el auto familiar, que es un Kia de 2010 sin pantallas para reproducir videos y música desde el respaldo de los asientos delanteros.
👉 Unirme al canal

