Por Enrique Chilano (Partido Obrero Chacabuco Frente de Izquierda Unidad)
Las elecciones brasileñas nos permiten sacar una importante conclusión para la Argentina: a la derecha se la enfrenta ahora, en las calles y sin concesiones.
Lula da Silva consiguió la reelección el 25 de octubre, al derrotar a Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta muy ajustada. Después de quedar segundo en la primera ronda, Lula revirtió el resultado y obtuvo el 51,79 % de los votos válidos, frente al 48,21 % de su rival. Entre ambas vueltas, su votación creció en más de diez millones de sufragios. Mientras que el líder derechista terminó escapando ilegal y vergonzosamente con ayuda de Milei y Santiago Caputo a Estados Unidos tras su derrota para no enfrentar varias causas de corrupción que pesan sobre él.
El triunfo es un duro golpe para el eje Trump, Milei, Netaynaiu. Y representa un gran triunfo para los pueblos de América Latina más allá de nuestras diferencias políticas con el PT.
Desde una perspectiva de izquierda, el resultado abre un debate que va más allá de las urnas: ¿qué explica que una candidatura que había quedado detrás en la primera vuelta pudiera revertir la elección? ¿Qué relación existe entre la movilización social, las condiciones de vida y el rechazo a una alternativa de derecha?
Entendemos que Lula perdió en primera vuelta porque las condiciones de vida en Brasil decayeron muchísimo. El gobierno de PT no anuló la reforma laboral de Temer, no anuló la reforma jubilatoria de Bolsonaro padre, 80 millones de brasileños están endeudados, las apuestas online afectan a muchísimos jóvenes, puso de candidato a vice a Alckmin (un “Larreta” brasileño). Incluso pactaron con la derecha que les hizo un golpe.
Ya en la segunda vuelta y ante una muy posible victoria de Bolsonaro los trabajadores brasileños salieron a las calles, copando las avenidas de todo el país carioca. Rechazaban al derechista y exigían modificaciones laborales y sociales inmediatas. Lula apoyado en esas movilizaciones tuvo que conceder la jornada laboral del 5×2 sin afectar el salario, la prohibición de las apuestas online y aumentando la “Bolsa Familia” como ayuda social. De esta manera logró remontar en los comicios. Es decir las masas desconfiaban de Lula por no romper con el capital pero no esperaron a que gane para reclamar sino que salieron a las calles tanto por sus reclamos así como por su rechazo al candidato liberal.
Los trabajadores argentinos deben mirarse en el espejo de Brasil. Hay que salir a las calles por nuestras reivindicaciones y contra el ultraderechista Milei, tenemos que intervenir en los sindicatos, en el movimiento estudiantil, de la mujer y disidencias para derrotar el plan de Milei ahora. La única manera de lograrlo es mediante la lucha callejera y arrancándole a la traidora CGT y CTAs la huelga general por abajo. No es una salida esperar a 2027 para que Kicillof pacte con la derecha un frente antimilei que deje todo el andamiaje antiobrero impuesto por los libertarios. No es salida un peronismo que no lucha hoy contra la Libertad Avanza y siempre pone los votos necesarios para que Milei haga sus atrocidades, que vota sus jueces, que no enfrenta a fondo porque tiene los mismos intereses de clase que los libertarios.
Por lo tanto la salida será en las calles con trabajadores y la izquierda por la huelga general para echar a Milei y todos sus cómplices y que finalmente gobiernen los trabajadores. Una salida de independencia de clase. Hagamos como en Brasil y derrotemos a la ultraderecha en las calles.
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