Recientemente, graduadas y graduados de la UNNOBA recibieron sus diplomas en los actos de colación de grado y posgrado académico realizados tanto en Pergamino como en Junín. En ambos, y luego de la actuación del Cuarteto de Cuerdas de la Universidad y de la proyección de un video institucional, las reflexiones fueron del rector, Guillermo Tamarit, quien afirmó que la educación y la democracia son “dimensiones inseparables desde las cuales pensar el futuro”.
“En tiempos en que aquello que no es inmediato, parece quedar relegado, sostener un espacio colectivo de encuentro, reflexión y aprendizaje, constituye un acto de resistencia y, al mismo tiempo, un compromiso ético con la vida democrática”, expresó agradeciendo la presencia de familiares y allegados de graduadas y graduados de la región.
En sus consideraciones, el rector de la UNNOBA hizo referencia a los 42 años de la recuperación democrática en Argentina y abundó: “Desde la Universidad queremos insistir en la necesidad de pensar la educación y la democracia. Ambas atraviesan hoy un cuestionamiento social profundo, muchas veces alimentado por un clima internacional de polarización creciente, donde los extremos ocupan el centro de la escena pública y quienes defendemos la moderación, el diálogo y el acuerdo somos desplazados o desoídos”.
“La diferencia que hay entre la dictadura y la democracia es la diferencia entre la muerte y la vida, por eso cada 10 de diciembre festejamos con todo orgullo lo que esta sociedad ha sido capaz de construir”, sostuvo.
En otro tramo de su mensaje, destacó la importancia de la educación como herramienta para hacer frente a «nuevas formas de totalitarismo».
“Cada dato que transmitimos, cada fotografía, alimenta un sistema que nos conoce más que a nosotros mismos, y usa ese conocimiento para volvernos más predecibles”, señaló marcando los riesgos que genera “la profunda erosión de los vínculos sociales”.
“Las redes sociales se han convertido en territorios de odio y desinformación. Estamos interconectados, pero cada vez menos relacionados; expuestos a todo tipo de estímulos, pero vacíos de empatía y sentido comunitario”, describió.
En este sentido, también mencionó las implicancias de la irrupción de la inteligencia artificial, a la que calificó como “una herramienta potencialmente valiosa, pero que presenta riesgos significativos cuando se utiliza para controlar y manipular”.
“El desafío no es tecnológico, sino político y ético”, remarcó. Y abundó: “Debemos gobernar estos procesos para que la técnica no derive en otra forma de dominación. Sostener nuestros valores y nuestra vida en común”, porque “ninguna democracia puede sostenerse solo con procedimientos formales, sino que requiere virtudes éticas, responsabilidad, confianza y respeto y sin esas prácticas cotidianas las instituciones se vuelven rituales vacíos”.
Asimismo, planteó que a las dificultades culturales se suman “desafíos materiales profundos” y describió indicadores que muestran el deterioro que generan en el tejido social las “desigualdades persistentes”.
“Debemos procurar una vinculación virtuosa entre la democracia del sufragio universal y una economía orientada al bienestar general. No se trata de contraponer mercados y estados, sino de mejorar ambos sistemas y equilibrarlos”, insistió aportando ejemplos sobre el modo en el que en el país se expresan estas tensiones. “En escenarios sumamente dificultosos, quienes mejor responden son los que han alcanzado mejores niveles educativos y en este punto es donde la educación vuelve a plantearse como la llave de acceso a posibilidades reales”.
“Tenemos una educación pública de la que nos sentimos orgullosos y un sistema universitario que debemos sostener porque da muestras visibles de su calidad”, destacó Tamarit.
Fuente: https://unnoba.edu.ar/
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