«Un anuncio y una denuncia». Así catalogó el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, a la conferencia de prensa que brindó este miércoles junto al ministro de Salud, Nicolás Kreplak. El anuncio fue que la provincia de Buenos Aires estableció un acuerdo con Takeda, el único laboratorio del mundo que produce una vacuna aprobada para el dengue, y comprará 500 mil dosis de la vacuna Qdenga para afrontar la epidemia que se espera para el próximo verano. La denuncia apuntó que el Gobierno nacional todavía no estableció una estrategia conjunta y transversal para que todas las provincias del país tengan un mismo plan contra la enfermedad del mosquito.
Con esa novedad, la Provincia lanzó el Plan Bonaerense de Prevención y Acción frente al Dengue Temporada 24-25. En el Salón Dorado de la Gobernación, el titular de la cartera sanitaria explicó que el primer foco estará puesto en las personas de entre 15 y 59 años que hayan tenido dengue y que vivan en el AMBA, que fue la zona más afectada. Las autoridades bonaerenses ya conocen a 80 mil personas que cumplen con los tres requisitos, por lo que éstos recibirán la convocatoria para vacunarse en el lugar más cercano a su hogar. En paralelo, el Estado provincial habilitará una inscripción a través de la plataforma Mi Salud Digital para aquellos habitantes que cumplan con los criterios mencionados y no reciban la convocatoria.
Además, anunciaron que el Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social bonaerense, «hará un esfuerzo muy grande» y cubrirá el 30 por ciento del valor de la vacuna para aquellos habitantes que no hayan sido seleccionados y que quieran vacunarse en las farmacias. La aplicación de la dosis comenzará en octubre, y el precio de la vacuna, para el público que no haya tenido dengue, está arriba de los 90 mil pesos más el costo de aplicación. Con la medida de IOMA, la vacuna costará 62 mil pesos y la aplicación no se cobrará. A partir del próximo mes, los bonaerenses podrán consultar en la página web de IOMA cuáles son las 2 mil farmacias que están disponibles para poder acceder a la vacuna, que no requerirá de un turno previo en esas ocasiones.
“Ante la deserción del Gobierno nacional, que abandonó su responsabilidad en el diseño de una campaña federal de lucha contra el dengue, desde la Provincia hemos tomado la decisión de hacer un gran esfuerzo para suplir esa ausencia y cuidar la salud de las y los bonaerenses”, dijo Kicillof en su discurso, y agregó: «La situación que se prevé por una posible epidemia de dengue cuando suban las temperaturas se agrava por la desidia, el desinterés y la insensibilidad de un Gobierno nacional que no emprende una campaña federal de prevención y difusión, pero frente a ello, lanzamos medidas que funcionarán como red para atenuar los problemas, porque ante un Estado nacional que incumple sus obligaciones, el Gobierno bonaerense no se borra”.
Kreplak mantuvo esa línea, y acusó a la Nación de «una inacción absoluta y pasmosa», razón por la cual prevee «un verano de muchísima gravedad». Además de lo anunciado, la Provincia ya tomó recaudos en todas las áreas y apuntó a la producción pública, continua y sostenida de repelente, a cargo del Instituto Biológico Tomás Perón, que produce 5 mil frascos de repelentes por día, para poder llevar a cada uno de los bonaerenses en las zonas de brote. A principio de año, el Instituto conducido por Daniela Bes producía 2 mil repelentes por día, pero la necesidad incrementó y las autoridades pusieron manos a la obra.
Si bien el Gobierno bonaerense mantiene hace años un proceso de trabajo continuo con respecto al dengue, las condiciones de la situación actual y la llegada de la primavera hicieron necesario potenciar, aumentar y fortalecer las estrategias. El dengue es una enfermedad viral transmitida por un mosquito vector Aedes agerypti, que es un mosquito domiciliario que se cría en los hogares, y que «se viene adaptando a las condiciones ambientales y habitacionales en nuestro país y ampliando su zona de influencia», según explicó el ministro Kreplak, que agregó que se trata de un mosquito que ya está establecido en toda la zona del centro de «manera firme», lo que generó la reintroducción de la enfermedad en manera de brotes en las épocas de verano, que en los últimos años «incrementó su presencia en todas las regiones en todo el mundo».
En lo que a Buenos Aires respecta, la elevación de los casos habla por sí sola. La Provincia registró 2.200 casos en 2016, 6.500 casos en 2020, 9.900 casos en 2023, pero el último verano fue letal, y hubo un salto de escala sin precedentes, ya que de 9.900 casos Buenos Aires pasó a 110.000. Kreplak dijo que para el verano que viene «se prevé la posibilidad de que tengamos al menos una situación similar a la vivida en el verano anterior».
Kreplak, que recordó que existe una ley nacional de vacunación «que obliga al Estado Nacional a ser responsable de la campaña nacional de vacunación», remarcó que «es imposible abordar ningún tipo de epidemia desde las jurisdicciones». «Esto lo hemos discutido en la pandemia y no cambia la situación por el cambio de Gobierno», sostuvo el ministro, y amplió: «La epidemiología no responde a intenciones o ideologías libertarias, sino que tiene que ver con los pueblos y sus padecimientos, cosa que es persistente y siempre igual. Cuando hay una epidemia, el Gobierno Nacional debe conducir la estrategia».
Según indicó Kreplak, el Gobierno Nacional está comprando vacunas en «un número que no sabemos exactamente cuál es, porque hasta el momento no hemos tenido una reunión de ministros como para hablar del asunto». Si bien indicó que la semana que viene existiría un encuentro entre los titulares de las carteras sanitarias y el ministro nacional Mario Russo, «todos debimos salir a trabajar antes porque no se puede empezar tarde con el dengue, porque en salud, llegar inoportunamente es igual que no llegar».
A principios de año, Kreplak dijo a BuenosAires/12 que la última epidemia de dengue fue «toda del Gobierno nacional», porque al llegar al poder, «no desplegaron ninguna estrategia para combatir al mosquito».
En la conferencia de prensa, el ministro de Salud bonaerense especuló con que el Gobierno Nacional comprará alrededor de 100 mil o 150 mil vacunas Qdenga para todo el país, «y por la información que tenemos, no le correspondería ninguna vacuna a la provincia de Buenos Aires», agregó Kreplak, y amplió: «Entendemos que llegarían a otros lugares donde hay más cantidad de casos por población, pero que sin duda son menos cantidad de personas susceptibles, y menos probabilidad de tener un brote de mayores dimensiones».
Kreplak hizo hincapié en que Buenos Aires es la provincia que «ha hecho la estrategia más expansiva al respecto, debido a la importancia que le pone el gobernador a la salud de su población». La compra de 500 mil dosis posiciona a Buenos Aires como la provincia que más cantidad de vacunas compró en el país, ya que adquirió más que todo el resto de las provincias sumadas. La adquirida es una vacuna tetravalente, ya que cubre los cuatro serotipos conocidos de dengue, y según contó Kreplak, la Provincia realizó una negociación con el laboratorio por un millón y medio de dosis, pero Takeda indicó que para este verano sólo puede entregar 500 mil vacunas.
El titular de la cartera sanitaria indicó que «si sostienen las condiciones epidemiológicas y si la vacuna sigue siendo la más beneficiosa, habrá más vacunas en los próximos años». Sin embargo, el funcionario advirtió que eso «no nos enorgullece, sino todo lo contrario, porque nos preocupa la ausencia de inversión en vacunas de parte del Gobierno nacional».
Si bien a nivel nacional hubo diferentes opiniones sobre la efectividad de la Qdenga, Kreplak advirtió que se trata de una vacuna «segura», que «tiene una eficacia del 80 por ciento para reducir los contagios y del 90 por ciento para reducir casos graves», lo que la posiciona como una dosis de «alta eficacia, con una tecnología muy conocida y muy segura», que «está aprobada y que ya es utiliza de manera muy segura hasta menores de 60 años». En Buenos Aires, la vacuna del dengue constará de dos dosis, que se aplican con tres meses de diferencia entre cada aplicación. La Provincia comenzará a realizar la vacunación a partir de octubre, y las únicas contraindicaciones que tiene son para personas gestantes, lactantes o inmunosuprimidos.
«Reducir la mortalidad de los casos graves»
Luego de trabajar junto a la Comisión Nacional de Inmunizaciones, la Comisión de Inmunizaciones de la provincia de Buenos Aires, los equipos de especializados del Ministerio de Salud provincial, y los especialistas de todo en nuestra provincia, Kreplak indicó que «lo mejor que podemos hacer es intentar reducir la mortalidad de los casos graves».
Kreplak se centró en los «casos graves» porque, además de los números de la epidemia pasada, existe una preocupación extra generada por la presencia de más serotipos de dengue. Existen el Den-1, Den-2, Den-3, y Den-4, pero Buenos Aires, durante el último verano, sólo registró la circulación de dos tipos, que fueron el Den-1 y Den-2. Hubo muy pocos casos de Den-3 y ninguno de Den-4, pero el titular de la cartera sanitaria dijo en conferencia de prensa: «Hoy estamos viendo en la región americana, de todo Centroamérica, el Caribe y zonas norte de América del Sur, la presencia de los cuatro serotipos, especialmente intensa en el caso de Den-3».
¿Cuál es el problema? que si una persona se contagia en dos ocasiones por tipos de dengue distintos, la enfermedad se torna grave, por lo que la presencia de distintos serotipos ocasiona una mayor cantidad riesgos. Por ese motivo, Kreplak advirtió que la que viene «no sólo puede ser una epidemia de mucha cantidad de casos, sino que además revista mayor gravedad que las epidemias anteriores».
El verano pasado Buenos Aires tuvo 56 municipios en brote. En ninguno hay circulación viral actualmente. De los 110 mil casos confirmados, 7.800 fueron hospitalizados, y fueron 101 los fallecidos, lo que representa un aumento del 1000 por ciento en la cantidad de muertos respecto a años anteriores.
El ministro sostuvo que el principal dato epidemiológico para entender la epidemia anterior es que, en el invierno de 2023, por primera vez en la historia del país se registró, sobre todo en el norte, la persistencia de la transmisión del virus del dengue durante el invierno, por lo que era indispensable, y sigue siéndolo, «hacer una campaña de erradicación de las fronteras argentinas del dengue en el noreste argentino», que consta en ir a los lugares donde todavía persisten mosquitos con presencia de virus, y en esos distritos hacer un trabajo casa por casa de erradicación de los mosquitos, ya que «si logramos la erradicación de este mosquito en el territorio nacional, preveríamos una temporada al menos mejor que la del año pasado».
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/